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Anecdotario de Lhardy

Anecdotario de Lhardy

Anecdotario de Lhardy

2º Parte del anecdotario de Lhardy.

 Hoy en el blog seguimos con el anecdotario de Lhardy.
 El gusto del segundo Imperio, dotado de esa elegancia de alta burguesía que vuelve ahora a cautivarnos, se perfiló en el diseño de la fachada de Lhardy, construida con magnífica madera de caoba de Cuba, como símbolo de las que fueron las provincias españolas de ultramar. La decoración interior de la tienda, con sus dos mostradores enfrentados y el espejo al fondo, sobre la opulenta consola que sostiene la “bouilloire” y la fina botillería, permanece intacta, como fue proyectada y llevada a cabo por Rafael Guerrero. Los comedores concebidos como salón Isabelino, salón Blanco y salón Japonés, conservan los revestimientos de papel pintado de la época; las chimeneas, las guarniciones y ornatos son citados en las obras de Galdós, Mariano de Cavia, Azorín o Ramón Gómez de la Serna.

Entre los comedores de Lhardy, el que guarda más secretos de la historia de España es el salón Japonés, donde se desarrollaron toda suerte de conspiraciones y conciliábulos. Fue el rincón preferido del general Primo de Rivera para reuniones reservadas de ministros y personalidades de la dictadura y, por contraste, aquí se decidió el nombramiento de don Niceto Alcalá Zamora como presidente de la República.
Pero el ambiente de este exótico salón conserva otros recuerdos más frívolos, como el de la seductora cupletista Consuelo Bello “La Fornarina”, que llegó a representar la atracción culminante en el Madrid del primer cuarto de siglo XX, en cuyo firmamento brillaban estrellas tan deslumbrantes del género ínfimo como La Goya y La Chelito.

La Fornarina, que había triunfado en un teatrito que también se llamaba El Salón Japonés, gustaba reunirse en este comedor de Lhardy con algunas amistades para celebrar sus éxitos.

Uno de los acontecimientos más curiosos de esta época fue el banquete homenaje al madrileñista Ramón Gómez de la Serna, con doble versión, una en Lhardy y otra en “El Oro del Rhin”. Según las afinidades y rivalidades de los organizadores, los invitados se repartieron entre los dos locales el mismo día. Los cronistas, parangonando el lenguaje editorial, hablaron de edición de lujo (Lhardy) y edición económica (El Oro).

También se rindió un homenaje al comediante italiano Ermete Novelli, quien actuó en nuestro país en el Teatro de la Comedia triunfando con “Los domadores”, obra de Sellés.
El año 1943, el empresario teatral Conrado Bianco organiza en el salón Isabelino de Lhardy, la llamada “cena de final de siglo”, un remedo de la celebrada en 1899, a la que debe asistirse ataviado con vestimenta del siglo XIX y en la que se conviene en no hablar, bajo multa de veinte duros, de ningún asunto del siglo actual.

Continuará…

1 year, 8 months ago Comentarios desactivados